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Balonmano: Cuando el balonmano se convierte en escuela

Balonmano: Cuando el balonmano se convierte en escuelaJosé Ramón Naves, presidente del club de hockey sobre patines Biesca Gijón, reconocía que el deporte femenino gijonés sería muy distinto si las competiciones fuesen disputadas por hombres.

Javier Llorente, presidente del Feve Club Balonmano Gijón, comparte esto de principio a fin. Distinguido su club con la Medalla de Plata de la ciudad, Llorente reconoce sentirse sorprendido por tal reconocimiento. «Ha sido algo muy agradable», indica, mientras da la callada por respuesta cuando se le pregunta por los méritos. «Eso es algo que tendrían que responder otros». De todas formas, poco hay que investigar para comprender la importancia del Club Balonmano Gijón en la ciudad.

Más allá de pasear la bandera del municipio por España -algo que hace su equipo senior, que en estos momentos se encuentra en Divisón de Honor Plata-, el Club Balonmano Gijón destaca por su apuesta por el deporte base. «En estos momentos tenemos a unos 200 niños», anota Llorente. De ellos, la mayoría son niñas y jóvenes que han encontrado en el balonmano una alternativa de ocio y de mantenerse en forma. «Hasta infantiles tenemos niños en el club. A partir de entonces solo entrenamos con chicas», explica el presidente. Una etapa que corresponde con la llegada de las jugadoras al instituto.

El reto es mantenerse

En plena época de recortes -no solo públicos, también privados-, Javier Llorente reconoce que, en algunos momentos, las fuerzas llegan a flaquear. «Hay días que te apetece acabar con todo», lamenta. Pese a ello, la fuerza y la razón acostumbran a imponerse. «Siempre hay alguien que te anima a seguir. Ya sean las jugadoras, los entrenadores y monitores, los chavales. Sé que estamos atravesando una situación compleja, pero hay que seguir mirando hacia adelante», anota.

Eso sí, Llorente también sabe que la perspectiva de futuro no sería nada si no se tiene en cuenta el pasado del club. Una historia que comenzó a escribirse con letras doradas desde hace aproximadamente 15 años, cuando Justo Bermúdez se hizo cargo del equipo. «Destacar a alguien podría ser injusto, me sabe mal, ya que corro el riesgo de olvidarme de ciertas cosas. De todas formas, cuando Justo se hizo cargo del club, dimos un paso muy importante al frente», señala el actual responsable del club. Fue en ese momento cuando el Club Balonmano Gijón comenzó a expandirse, a convertirse en lo que es hoy en día.

Jessica Alonso, un ejemplo

Tras el éxito de las españolas en los Juegos Olímpicos de Londres, las ‘guerreras’ sirven de argumento para una reflexión que Llorente comparte, a buen seguro, con muchas deportistas. «El deporte masculino es más mediático», indica. Por ello, el presidente se alegra cuando se le recuerda el éxito de Jessica Alonso, bronce en Londres y ex jugadora del Balonmano Gijón -ahora en el Le Havre de la Liga francesa-. «Siempre que la necesitamos, ahí está», apunta. «Hace nada la tuvimos un día entero firmando camisetas, carteles… Fue un exitazo», explica.

De todas formas, el éxito de Alonso no ha sido el único del club. Ahí están los casos de las también internacionales Elizabeth López y Yolanda Sanromán, «de quien pudimos disfrutar durante dos estupendos años». Jugadoras que son un ejemplo para las generaciones que vienen detrás, pisando muy fuerte. «La base del balonmano femenino en Gijón está garantizada», explica, pese a las dudas: «A ver hasta dónde somos capaces de llegar». La Medalla, a buen seguro, servirá de merecido impulso.