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Aguirre: historia de un luchador

Aguirre conquistó a Almeyda con entrega y goles

Aguirre conquistó a Almeyda con entrega y goles

El jugador al que River le debe los goles más importantes de este arranque de la temporada no es el Chori Alejandro Domínguez ni Fernando Cavenaghi: es Martín Aguirre, que se incorporó…, de prepo. O de casualidad. Un poco de cada cosa, en realidad.

River quería a Carlos Sánchez, pero en el combo casi que se vio obligado a incorporar a Aguirre: gracias a una gestión del empresario Cristian Gabarnik, el pelado que le dio la victoria al equipo de Almeyda frente a Huracán y que ya gritó cuatro goles con esta camiseta, llegó agregadito de última en la operación. El club pagó 1.800.000 dólares por el 50% del pase del uruguayo y la totalidad del bahiense y, luego, se comprometió a abonar la mitad restante de Sánchez en 1.500.000, por lo que una simple cuenta basta para darse cuenta de lo barato que le salió Aguirre a River.

Aguirre empezó a jugar al fútbol a los siete años en Bella Vista de Bahía Blanca, un club de barrio, hasta los 23 o 24 años, cuando pasó a Villa Mitre, en la B Nacional. Tras destacarase en Godoy Cruz y Olimpo, cumplió el sueño de jugar en River. Pero el camino no fue sencillo.

Antes de decidirse a rasparse las rodillas en una cancha de fútbol, el pelado la peleó en la vida. Según el diario Libre, Aguirre primero fue albañil en varias obras en Bahía Blanca, su ciudad natal. Después, laburó como cajero en un supermercado. Y hasta llegó a disfrazarse de dinosaurio para promocionar un producto.