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La Presidents Cup femenina

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La cantidad de jugadores internacionales en el PGA Tour ha ido in crescendo durante los últimos años y muchos argumentan que los World Golf Championship no son suficientes, que hay que dar un paso más. Se están dando pequeños pasos en esta dirección y muy probablemente el punto de inflexión que finalmente incline la balanza llegará cuando los mejores jugadores del mundo sean asiáticos. La primera Presidents Cup se disputó en 1994 con el objetivo, entre otros, de dar la oportunidad a estos jugadores internacionales de disputar una competición por equipos al más puro estilo Ryder Cup.

K.J. Choi, Y.E. Yang o Ryo Ishikawa son los jugadores más mediáticos que han conseguido destacar a nivel global, sin embargo, cuando uno echa la vista al golf femenino la lista de nombres se vuelve mucho más extensa. Esta semana se disputará la Solheim Cup en Irlanda y aunque la lista de participantes podría representar el mejor cartel para un torneo, es inevitable echar de menos a muchas jugadoras, empezando por la número uno, Yani Tseng, y siguiendo por otras grandes comoNa Yeon Choi o Ai Miyazato.

El talento del golf femenino proviene más que nunca de los países en los que nace el Sol, entonces ¿por qué no darles esa oportunidad? Incluso desde un punto de vista meramente económico podría resultar harto beneficioso dada la afición que existe en estos países. Si Estados Unidos no se lanzapodría ser una oportunidad de oro para que Europa, por una vez, llevara la delantera. En este tipo de situaciones parece que se debe esperar a ver qué se piensa al otro lado del Atlántico. Si estamos compitiendo directamente contra ellos en competiciones como la Solheim no sólo significa que podemos ganarles, sino que podemos llevar la delantera en muchos otros aspectos.

Suzan Pettersen contra Yani Tseng, Melissa Reid, que ganó el Open de España la semana pasada, contra Miyazato; incluso Azahara contra Karrie Webb. Yo viajaría por verlo y estoy seguro que miles de personas estarían atentas delante de la televisión para comprobar si estas jugadoras que rinden tan bien en stroke play lo hacen también en un cara a cara. Es fácil asombrarse de que no exista todavía esta competición, aunque se trate una vez más de un “Estados Unidos contra el mundo”, pero ni siquiera hay noticias de alguien que lo haya propuesto. El tiempo pasa y quien se adelante a dar el primer paso puede convertirse en el organizador de un torneo que se convierta en historia de este deporte. Tic-Tac.